domingo, 12 de julio de 2009

David Berkowitz - El Hijo de Sam, el tirador serial de Nueva York

Mató a siete personas. Fue declarado inimputable, pero está preso desde 1977
El tirador serial de Belgrano fue declarado inimputable. Los psiquiatras dijeron que era un esquizofrénico y los jueces lo enviaron al hospital neuropsiquiátrico Borda. Fue juzgado por cuatro ataques a tiros en la vía pública cometidos en poco más de un año, en los que mató a un joven e hirió a otras nueve personas. El proceso se produjo 33 años después de que en Nueva York, David Berkowitz, otro esquizofrénico, iniciara su serie de siete crímenes en ocho ataques callejeros, que también dejaron siete baleados. Ese tirador, que se dio a conocer como el Hijo de Sam en una carta que dejó tras un asesinato, tardó un año y medio en ser atrapado. Todavía cumple la condena a 365 años de cárcel.
Ríos fue enviado al Borda el 1 de julio pasado y su abogado dijo: "Mandamos a un loco a un loquero". Menos suerte tuvo Berkowitz.
El 10 de agosto de 1977 la policía de NY lo detuvo cuando salía de su casa de Yonkers. Reconoció inmediatamente que era el Hijo de Sam. Ese nombre lo había elegido él mismo: en el juicio aseguró que cumplía órdenes del perro labrador de su vecino Sam Carr. Dijo que el can estaba poseído por un demonio de 6.000 años y que con sus ladridos le ordenaba matar, porque necesitaba víctimas para sus sacrificios.

INICIOS. Los crímenes comenzaron el 29 de julio de 1976, pero recién con la cuarta balacera contra parejas, la policía neoyorquina advirtió que se trataba de un asesino serial.
El tirador de Nueva York atacaba a novios o dúos de amigas a los que sorprendía cuando permanecían estacionados dentro de sus autos. Disparaba sin mediar palabra. Les vaciaba el cargador de una pistola Charter Arms Special Bulldog calibre 44. Elegía a sus víctimas: mujeres morochas, bellas y jóvenes, de entre 18 y 20 años.
La seguidilla criminal de Berkowitz se extendió durante poco más de un año, entre el 26 de julio de 1976 y el 31 de julio de 1977. Asesinó a cinco mujeres y a un hombre -tras su detención confesó un crimen a puñaladas de una quinceañera cometido en 1975.
El primer atentado lo cometió alrededor de la 1 de la madrugada, cuando Donna Lauria de 18 años, charlaba en su auto con Jody Valenti, de 19. Estaban en la puerta de la casa de la mayor de las amigas, despidiéndose, cuando un hombre se acercó al auto sacó un arma de una bolsa y disparó. Donna recibió un disparo en el cuello y murió. Jody, de cabellera rubia, fue herida en la pierna.
Los testigos dijeron a la policía que habían visto un coche grande y amarillo que escapaba tras los disparos.

SAM’S CREATION. A las tres de la madrugada del 14 de abril de 1977, Valentina Suriani, de 18 años, se besaba con su novio, Alexander Esau, de 21, en un coche, en el Bronx. Berkowitz estacionó su auto al lado y les disparó. Murieron los dos.
Ese fue el sexto ataque y ya llevaba cinco crímenes. La policía sabía desde enero que estaba tras un asesino serial, pero con esa balacera el tirador se inventó un alias: Berkowitz dejó una nota para el jefe de los investigadores del caso, firmada como "Sam's Creation" (el Hijo de Sam o la Creación de Sam, en castellano).
El policía había declarado a los medios que el asesino serial odiaba a las mujeres y eso había ofuscado a Berkowitz. Pero al dejar la nota, el "Hijo de Sam" les había dado, además, un nombre a los medios.
Fascinado con la popularidad que tomó, Berkowitz envió poco después una carta al periodista Jimmy Breslin, columnista del Daily News, en la que, entre otras cosas, decía: "Sam es un tipo sediento. No me dejará parar de matar hasta que esté saciado de sangre".
Había nacido un asesino serial, con método, nombre y prensa.

CAPTURA. En julio de 1977 Nueva York estaba asolada por una ola de calor y un identikit del Hijo de Sam empapelaba las calles. Ese mes cometería su último ataque.
El 31 de julio Berkowitz asesinó a disparos Stacy Moskowitz, de 20 años, cuando su novio la llevaba a su casa después de ver una película en el cine.
Pocos días después Cecilia Davis fue a la comisaría y dijo haber visto al asesino. La mujer contó que mientras paseaba a su perro vio a un hombre que la seguía y corrió a su casa. Por la tarde había visto al mismo hombre, que se quejaba de una multa puesta a su coche, un Ford Gallaxy amarillo.
Los detectives de homicidios encontraron la multa y advirtieron que el coche estaba a nombre de David Berkowitz, de Yonkers.
La policía de ese distrito contó que el hombre estaba sospechado de enviar cartas anónimas a tres vecinos y de asesinar dos perros a tiros. Uno de los animales baleados pertenecía al jubilado Sam Carr, a quien acusaba de que su perro labrador lo volvía loco con sus ladridos. En otros anónimos acusaba a sus vecinos de ser parte de una secta demoníaca.
El 10 de agosto de 1977 lo detuvieron cuando salía de su casa, y admitió ser el Hijo de Sam.

FINAL. En el juicio, los psiquiatras dijeron que Berkowitz era un esquizofrénico paranoide y consideraron que era imputable. Pero el 23 de agosto de 1977 lo condenaron a 365 años de cárcel por los crímenes.
En una entrevista en la cárcel con un investigador del FBI, en 1979, Berkowitz se desdijo de la versión del perro-demonio. El agente concluyó que sentía placer al matar.
En 2002 cuando un juez lo entrevistó para decidir si le otorgaban libertad condicional, Berkowitz dijo que al cometer los crímenes era el soldado de un demonio encarnado en el perro labrador de Sam, que lo obligaba a asesinar mujeres jóvenes como sacrificio.

El tirador de Nueva York estaba fuera de la realidad.
En una situación similar describieron los psiquiatras a Martín Ríos, el Tirador de Belgrano: "No distingue entre estar jugando con una PlayStation y estar en la calle matando gente", concluyó el psiquiatra forenses Mariano Castex.

Los cuatro tiroteos de Martín Ríos

El 1 de julio pasado Martín Ríos fue declarado inimputable por el crimen de Alfredo Marcenac y otras once tentativas de homicidio. En su fallo, los jueces consideraron que el tirador serial de Belgrano "es un caso de libro": su esquizofrenia es lo único que puede explicarlo.
Ríos cometió cuatro ataques en la capital federal: a las 18.40 del 19 de julio de 2005, en Vidal y Olazábal, efectuó doce disparos con su pistola Bersa Thunder calibre 380 contra el interno 43 de la línea de colectivos 67. Hirió al chofer, Oscar Jorda, y a un pasajero, Fabián Augeri.
A las 17.10 del 2 de marzo de 2006, en Juramento y Cramer, disparó contra la vidriera del bar "Balcarce". Sabrina Sangio (17) recibió dos balazos. Realizó quince disparos.
El 16 de junio disparó 16 veces contra un tren del ex ferrocarril Mitre. No hubo heridos.
A las 16.30 del 6 de julio de 2006 tiró nueve balazos en Cabildo al 1700. Allí mató a Marcenac (18) de tres disparos y baleó a María José Álvarez, Martín Cristian Thiessen, Juan Pablo Arrate, Pablo Alberto Jagoe, Jorge Oscar Marchesotti y Diego Antonio Claros. Dos semanas después lo detuvieron.

lunes, 22 de junio de 2009

Carlos Robledo Puch: una carrera criminal de un año, con el récord de once asesinatos

Está preso desde hace 37 años. En 1972 se convirtió en el mayor asesino del país

A los 11 años robó golosinas en el kiosco de la escuela. Ese fue su primer delito y nadie lo atrapó. Ocho años después, Carlos Eduardo Robledo Puch iniciaría un raid criminal que lo convertiría en el mayor asesino de la historia criminal argentina. Bautizado por la prensa como "El Ángel de la Muerte", está en prisión desde hace 37 años. Fue detenido con 20 años recién cumplidos, acusado de cometer 11 crímenes en una seguidilla que se extendió entre el 15 de marzo de 1971 y el 3 de febrero de 1972, en la zona de Olivos. En 1980 fue condenado a prisión perpetua. "Algún día voy a salir y los voy a matar a todos", amenazó, al escuchar la sentencia. "Mi primer delito lo cometí a los 11 años: robé golosinas del kiosco de la escuela. Nunca me descubrieron", se confesó Robledo Puch el año pasado, en su celda de la prisión de Sierra Chica, ante el periodista Rodolfo Palacios. En 2008, pidió la prisión domiciliaria, pero los jueces se la negaron. Su último crimen fue en la madrugada del 3 de febrero del '72 y esa misma tarde la policía lo detuvo. Está preso desde entonces. Aquel niño rubio que los diarios de la época bautizaron como el "Ángel de la muerte", tiene 57 años, está pelado y vive en soledad, con la única compañía de una gata, en una celda del penal 2 de Sierra Chica.

EL ÁNGEL. Carlos Eduardo Robledo Puch nació el 22 de enero de 1952. Con su padre, un inspector de interior en General Motors, y su descendencia de alemanes, vivió en Tigre y Villa Adelina. A principios de los 70, Carlos Eduardo era un joven flaco, de cara aniñada y cabellera rubia rizada. Esa fisonomía fue la que sorprendió a los medios cuando lo atraparon y le imputaron 19 robos y 11 asesinatos. De chico, Robledo era inteligente, leía mucho y tomaba clases de piano. Sus amigos le decían "leche hervida", por lo calentón, o "el colorado", apodo que lo enfurecía. Ese carácter lo llevó a recorrer varios colegios. A los 15, por robar una moto pasó un tiempo la Escuela de Artes y Oficios José Manuel Estrada, un correccional de Los Hornos. En sus años de estudiante, Robledo conoció a Jorge Ibáñez, un rosarino dos años más chico que él, pero con más experiencia (robaba desde los 10), que más tarde se convertiría en su socio. Para el joven Puch, Ibáñez era un tipo libre. E1 10 de enero de 1970 Carlos Eduardo abandonó la casa de sus padres, nueve días antes de cumplir los 19 años. Quería festejarlo.

ONCE MESES
. "A los veinte años no se puede andar sin coche y sin plata", pensaba Robledo en 1970, cuando junto a su socio Ibáñez, inicia los once meses que lo convertirán en el "Ángel de la muerte". En septiembre, el dúo asaltó la joyería de Rachmil Israel Isaac Klinger, en Olivos y un taller de caños de escape. Empezaron a manejar plata: habían juntado $210.000. En enero de 1971 entraron en una concesionaria de motos en San Fernando. Los atracos eran con la misma modalidad: ingresaban por una ventana o haciendo un hueco en el techo, y Robledo llevaba el arma lista para eliminar al que se le cruce. El 15 de marzo de 1971 cometen el primer homicidio. Los socios entraron por una ventana trasera al boliche Enamor, en Espora 3285, de Olivos. El dueño y el sereno dormían. Robledo los liquidó sin que despertaran. El 9 de mayo, entran en una casa de repuestos de autos y Robledo le pega dos balazos al sereno y dos más a su mujer, que mientras agonizaba fue violada por Ibáñez. Escapan con 300.000 pesos y repuestos para el Fiat 600 en el que andaban. El 24 de mayo entran haciendo un hueco en el techo en el supermercado Tanti de Olivos. Robledo mata de un tiro al sereno. El 13 de junio, en un Ford Fairlane robado en Constitución, levantan a una chica a la salida de un boliche y la llevan para la Panamericana. En el camino, Ibáñez la viola. En plena ruta, Robledo la acribilló de cinco tiros por la espalda. Pocas noches después, Ibáñez quiso repetir: levantan otra chica, pero se resiste a la violación. Robledo la liquidó a tiros. El 5 de agosto, Robledo e Ibáñez circulaban en un Siam Di Tella por la avenida Cabildo y se estrellan contra otro coche. Ibáñez murió en el acto. Más tarde, se especuló que Robledo había liquidado a su cómplice y simuló el accidente. Nunca se supo. Había terminado la pareja en la que el muerto era la cabeza pensante y Robledo el ejecutor.

EL TIRO DEL FINAL. Por un tiempo Carlos Eduardo dejó las andanzas y volvió a estudiar. Su madre, contenta, le regaló un Dodge Polara. Pero el cambio le duró poco: Robledo empezó a frecuentar a su amigo Héctor Somoza y el 15 de noviembre la nueva pareja asalta el supermercado El Rincón, en Boulogne, donde Robledo acribilla al sereno. Al día siguiente, estrellan el Dodge contra un árbol: los criminales andaban en colectivo. El 17 de noviembre entran en una concesionaria de autos en Olivos y matan al cuidador. El 25 ingresan en otra, de Martínez, y ejecutan al sereno. El 1 de febrero entran en la ferretería Masseiro Hermanos, de Carupá. Robledo liquida al vigilador. Como no pueden abrir la caja fuerte, usan un soplete. Estaban en eso cuando Somoza abrazó desde atrás a Robledo, que se sobresalta y lo mata de un balazo. Después le quema la cara con el soplete, para borrar huellas. Saca el botín y escapa, pero se olvida la cédula de identidad en el bolsillo de su socio.

DETENCIÓN
. Con la identificación del muerto, la Policía llegó a la casa de Somoza. La madre les contó que su hijo andaba con su amigo "el colorado" Carlos Robledo, y los mandó para la casa de su familia, en Las Acacias al 200, de Villa Adelina. Carlos Eduardo Robledo Puch fue detenido el 3 de febrero cuando llegó inconcientemente en una moto y se encontró con una comitiva policial. Fue condenado en 1980 a pasar la vida en la cárcel y en el juicio confesó los crímenes. El escritor Osvaldo Soriano lo describió como el producto de "la apetencia arribista de algunos jóvenes cuyos únicos valores son los símbolos del éxito". Sea como fuere, "El Ángel de la muerte" se convirtió, en sólo un año, en el mayor asesino por cuestiones no políticas en la Argentina, superando, incluso, al mítico Petiso Orejudo.


“No he vivido nada”
Por Rodolfo Palacios*
Se siente un muerto en vida. Niega ser asesino. Dice que está solo en el mundo y que todos los días muere un poco. En sus delirios sueña con suceder a Perón del mismo modo que antes se presentaba como profeta de Dios. Llora a sus padres muertos y profetiza que al mundo no le quedan más de 20 años. Llegué a estar frente a Carlos Eduardo Robledo Puch después de tres años de insistencia. Siempre rechazaba mis pedidos de entrevista. En julio de 2008 cambió de opinión. “Te recibo porque admiro a Lanata”, me dijo en la cárcel de Sierra Chica. A Jorge Lanata, por entonces director de Crítica de la Argentina, le mandó dos cartas y hasta se postuló para ser columnista del diario. Durante los ocho encuentros que tuve con él (me anotó como “amigo” en la única visita que autorizó) en lugar de un monstruo descubrí a un hombre resignado a pasar el resto de sus días en la cárcel, donde los guardias lo llaman cariñosamente Carlitos. Está viejo y pelado. En su celda vive con su gata Kuki, escucha la radio y lee a Niezstche. Trabaja en un taller de carpintería, pese a que los jueces que le negaron la libertad argumentaron que no se capacita ni trabaja. “No he vivido nada”, me dijo una vez, entre lágrimas. Sospecho que tiene razón. Como escribió Osvaldo Soriano, Robledo Puch se aniquiló a sí mismo.

*Periodista del diario Crítica de la Argentina

domingo, 31 de mayo de 2009

Juan V. Corona, el predador gay mexicano

Violó y mató a 25 hombres en California en 1971. Usaba un machete como arma

Cuando los policías del pequeño poblado californiano de Yuba City comenzaron a cavar entre las plantaciones de duraznos, no podían creer la cantidad de cadáveres que había entre la tierra revuelta. Lo que unos días antes les había parecido un simple asesinato de un homosexual, en esa época de fricciones en la sociedad norteamericana, el 24 de mayo de 1971 se convirtió en una pesadilla: en una tumba colectiva encontraron 25 cadáveres. Eran tiempos de liberación gay en Estados Unidos, cuando nació la leyenda de Juan Vallejo Corona, un contratista mexicano de trabajadores para la zafra que los periódicos norteamericanos bautizaron "Machete Murderer" (el asesino del machete). Fue el más prolífico asesino serial yanqui y fue condenado a 25 cadenas perpetuas por violar y asesinar a machetazos a los hombres que contrataba.
Todo comenzó el 19 de mayo de 1971, cuando un granjero japonés encontró un pozo en el piso, como el de una tumba, mientras recorría sus huertos de durazno. Al día siguiente la policía desenterró el cadáver de Kenneth Whiteacre. La víctima, había sido apuñalada, tenía golpes en la cabeza y laceraciones en la nuca.

Con el cuerpo, los investigadores encontraron pornografía gay. Pero el movimiento homosexual que explotaba en las calles de San Francisco en esa época había molestado a la moral victoriana yanqui, por lo que el crimen no alarmó a Roy Whiteaker, el sheriff de Yuba City.

El verdadero hallazgo se produjo el 24 de mayo. Un trabajador encontró la tierra removida en una plantación y llamó a la policía. Extrajeron el cuerpo de Charles Fleming, un vagabundo del lugar. A unos pasos de su tumba improvisada, un uniformado encontró un sendero entre la vegetación, que llevaba a una enorme tumba colectiva. El 4 de junio los detectives terminaron de extraer cadáveres. La cuenta llegó a 25.

SERIAL. El caso saltó a las primeras planas de los diarios yanquis. Los especialistas no dudaron que estaban frente a una asesino en serie: todos los cuerpos tenían una misma "firma": signos de violación, los calzoncillos por los tobillos y los genitales expuestos.
La mayoría habían sido trabajadores migrantes o vagabundos, asesinados con un machete y golpes a la cabeza.


LA CLAVE. Apenas comenzaron a revolver la tierra en la fosa colectiva, los policías encontraron las pistas clave: un ticket bancario y unas notas de mercado de la ciudad, ambas a nombre de Juan V. Corona.
El contratista mexicano fue detenido. Los pobladores de Yuba City quedaron estupefactos de que el principal sospechoso fuera un hombre de familia, padre de tres nenas, devoto religioso que iba todos los domingos a misa, y que estaba inserto en la sociedad y tenía un pasar económico acomodado. Sin embargo, los investigadores colectaron rumores sobre algunas relaciones de Corona con gays, y supieron que en 1956 había sido diagnosticado de esquizofrenia y tratado con electroshock, que en esa época se los creían efectivos.
Con la poca información con la que contaba, la Justicia de California armó un mosaico de evidencia testimonial y llevó a juicio a Juan Vallejo Corona.

El mexicano fue encerrado en la penitenciaria de Corcoran, en California. En prisión, fue atacado en varias ocasiones. La última vez fue en 1999, cuando tenía 65 años y estaba tuerto por un ataque ocurrido en 1973.
Como sus víctimas, Corona había nacido en México, en 1934, y a principios de los 50 migró para trabajar en EE.UU. Hasta 1973 fue el mayor y más prolífico asesino en serie norteamericano, e ingresó en la selecta lista de chacales de ese país.

Una cadena perpetua por cada crimen
Juan Vallejo Corona fue condenado a 25 cadenas perpetuas tras un largo y tedioso juicio, en el que la principal discusión se centró en la evidencia forense y a su complicada y fallida recopilación.
Cuando el contratista mexicano fue detenido, no existía la tecnología actual de análisis de material genético, lo que complicó su enjuiciamiento.
Apenas fue detenido, Corona se declaró inocente. Sin embargo, los investigadores judiciales y policiales encontraron rápidamente testigos que habían visto a Corona con sus víctimas, en las fechas en las que fueron datadas sus muertes. Además, contaban con los tickets bancarios y notas a nombre del contratista.
En el caso del Estado de California contra Juan Corona, el jurado deliberó por 45 horas y lo encontró culpable de los 25 crímenes. En enero de 1973, el juez Richard E. Patton lo sentenció a 25 cadenas perpetuas.
Hasta la irrupción en 1973 de Dean Corll, conocido como "The Candy Man" (El Hombre de los Dulces), que mató y enterró 27 niños en Texas, Corona fue el mayor asesino en serie norteamericano.

domingo, 10 de mayo de 2009

Apuñaló al vecino, violó a su hija y le robó la tele y comida

Lo detuvieron, pero se cortó el cuello con un vidrio

Un hombre que había pasado 24 horas preso golpeó y apuñaló a un vecino y violó a su hijastra de 16 años en Villa Elvira. El ataque se habría producido en venganza por una supuesta denuncia por un robo. El agresor fue detenido tras un tiroteo, y al verse rodeado, se cortó el cuello con un vidrio. No está grave.

Todo comenzó a las 2 de ayer, cuando Oscar Fabián Martínez, “Panchito”, de 25 años, atacó a F.J. (se resguarda su nombre para preservar la identidad de su hija), de 69, en la puerta de su casa de 1, entre 92 y 93.
Martínez, que estaba acompañado por una mujer, atacó a su vecino y lo acusó de denunciarlo por un robo: “Me mandaste en cana”, dijo mientras entraba a los golpes en la casa de su víctima.
En el living de la casa apuñaló a Jerez en la pierna izquierda y lo noqueó con un golpe en la cabeza. Con su vecino semiinconsciente, Martínez atacó a su hijastra de 16 años, y ante la mirada de su madre, de 40 años, y sus tres hermanos menores, la violó.
Martínez abandonó la casa de su vecino con un televisor y comida. No huyó. Simplemente se fue a su casa, ubicada en la misma cuadra.
F.J. fue derivado al Policlínico San Martín, donde anoche se encontraba internado, aunque fuera de peligro, detallaron las fuentes.

UN DÍA PRESO. En la semana, Oscar Martínez había pasado 24 horas preso en la comisaría Octava.
Lo habían detenido el miércoles por “resistencia a la autoridad calificada”, pero el jueves recuperó la libertad. Fue “por orden de la fiscalía”, aseguraron fuentes policiales.

VENGANZA. El motivo del ataque sería por revancha. Martínez habría descubierto que su vecino fue quien lo denunció.
El 25 de abril pasado el agresor fue acusado por “robo calificado, pero “por falta de pruebas suficientes, el juzgado no había ordenado la detención”, detallaron fuentes de la investigación. Martínez tiene como antecedentes una detención en marzo de 2008 por "robo calificado y lesiones", y otra de octubre de ese año por "hurto calificado de automotor".

DETENCIÓN. A las 11 de la mañana Martínez fue detenido.
La policía, al mando del jefe del distrito, Agustín Vidal, rodeó la manzana. Cuando el agresor salió de su casa, atacó a tiros a los agentes y corrió. En 93, entre 1 y 2, se quedó sin balas. Estaba rodeado y cuando lo iban a arrestar, se cortó el cuello con un vidrio.
Anoche, estaba internado y detenido en el Policlínico, acusado de “robo calificado, lesiones y abuso sexual con acceso carnal”. Estaba fuera de peligro.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Asalto en el Oeste neuquino
Lo dejaron 14 horas maniatado


Un anciano de 80 años fue sorprendido por dos ladrones que lo inmobilizaron y lo dejaron en el piso, boca abajo. Fue liberado al día siguiente por un vecino.


>> El robo se produjo en la noche del lunes en un comercio dedicado a la venta de leña, donde también vive la víctima del asalto.



Neuquén > Un anciano fue víctima de un robo en el Oeste de la ciudad, y aunque no fue golpeado, permaneció catorce horas maniatado y tirado boca abajo en el piso. El hombre, de 80 años, fue rescatado cerca del mediodía de ayer, cuando una vecina escuchó sus afónicos pedidos de auxilio, y fue internado para observación en el Hospital Heller.
El robo se produjo en la noche del lunes en un comercio dedicado a la venta de leña y carbón del Oeste neuquino. Pasadas las 11 de ayer, el dueño de un comercio vecino, liberó al hombre de las ataduras que inmovilizaron al anciano dentro de su propia vivienda. Según le contó la propia víctima, dos jóvenes habían ingresado a robarle la noche anterior, cerca de las 21, y con un precinto le ataron las manos por la espalda y lo dejaron boca abajo en el piso de la casa que el anciano ocupa en los fondos del comercio. Los ladrones huyeron con los 200 pesos en billetes de baja denominación que el hombre tenía luego de la jornada de trabajo.
En diálogo con este diario, Daniel, el comerciante que liberó al anciano a quien sus vecinos conocían como “Guarumpa”, contó que con una escalera saltó el tapial de los fondos de una casa vecina, mientras otros vecinos entretenían en el frente de la carbonería a los dos perros del lugar. Boca abajo en el piso de la casa que hay en el predio, Daniel encontró al encargado de la leñera.
“Estaba boca abajo con las manos atadas a la espalda con un precinto”, explicó el vecino. En esa posición, según contó la víctima al comerciante, había permanecido catorce horas.
Con un cuchillo, Daniel le liberó las manos, lo recostó de espaldas usando una frazada como almohada, y le dio un vaso de agua.
Junto con la Policía llegó una ambulancia que a los pocos minutos lo llevó al hospital Heller. “Estaba muy dolorido por haber pasado toda la noche en la misma posición”, contó el vecino.
Robo
Fuentes policiales informaron que los ladrones ingresaron al lugar a las nueve de la noche del lunes. Sin demasiados problemas, los ladrones ataron con un precinto plástico las manos del anciano y lo dejaron boca abajo en el piso de la casa que habita, en los fondos del comercio.
Las fuentes precisaron que el hombre es el encargado del comercio, y que producto del día de trabajo tenía 200 pesos en billetes de baja denominación, que los ladrones robaron.
Hasta anoche, los uniformados de la comisaría Tercera no habían recibido la denuncia del hecho, ya que la víctima del robo se encontraba internado en el Hospital Heller.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Migraciones ficticias en Neuquén


Es para pagar menos impuestos

Migraciones ficticias en Neuquén


Ciudadanos de Neuquén capital fijan su domicilio en baldíos de ciudades vecinas.


El dato surgió casi por casualidad cuando se investigó el testimonio falso de dos policías que dieron fe de un cambio de domicilio que no existía.


Neuquén> Unas 500 personas radicadas en la ciudad de Neuquén cambian al mes su domicilio a falsas viviendas en Senillosa, con el propósito de ahorrar en el pago del impuesto a las patentes de sus automotores. Este hecho se repite en otras localidades del interior, donde personas que continúan viviendo en esta capital, aseguran haberse radicado para beneficiarse económicamente.El fenómeno genera que la población de esas pequeñas ciudades crezca ficticiamente, desarticulando de esa forma los padrones electorales, los datos del censo y de las migraciones internas, además de los planes poblacionales del Estado. Podría generar la falsa necesidad de construir hospitales o escuelas para gente domiciliada en terrenos baldíos de esas localidades. Una investigación encarada, desde mediados de este año, por el Juzgado Federal Nº2 de Neuquén, detectó que “habría alrededor de 500 personas que en, el último mes, fijaron su domicilio en Senillosa, pero que no viven allí”, confiaron fuentes judiciales a este diario. Se trata de dos causas que dieron cuenta de diferentes hechos. Por un lado, el caso de una mujer que incurrió en el delito de falsedad de documento público al fijar su domicilio en Añelo, con la intención de reducir el monto a pagar por la patente de su vehículo. En esa causa tres personas fueron citadas a declarar (ver recuadro). Por otra parte, existe otra causa en la que se investigan falsas denuncias de cambio de domicilio a localidades de la vecina provincia de Río Negro, y localidades neuquinas del interior como la anterior, Plottier, San Patricio del Chañar y Senillosa.La modificación de los lugares de residencia, en la mayoría de los casos, sería “para pagar menos Patente”, explicaron las fuentes.


Cambio de domicilio

“Por mes se dan unos 400 o 500 cambios de domicilio a Senillosa, pero esos domicilios no son reales”, explicaron las fuentes. Estas maniobras, según pudo saber este diario, comienzan con una denuncia de cambio de domicilio en la Comisaría de la ciudad. Allí la persona presenta la factura de un servicio con el domicilio de esa localidad, y dos testigos que aseguren que la persona vive en la dirección consignada en la boleta.Sin embargo, esas migraciones falsas, tienen consecuencias mucho más graves que el simple cambio de dirección que se indica en el documento. Por un lado, el crecimiento poblacional desmedido y falso en localidades pequeñas podría significar, de mantenerse la cantidad de casos registrados por mes, que una ciudad como Senillosa en la que viven cinco mil personas, duplique su población en solo un año. En la investigación, queda al descubierto que la catarata de cambios de domicilios registrados, “desdibuja el padrón electoral, las estadísticas de migraciones internas, el Censo poblacional, y los planes habitacionales”, señalaron las fuentes.En el último de los casos, un cambio en ese sentido, podría generar la necesidad del gobierno de crear nuevas reparticiones públicas como escuelas u hospitales para asistir una cantidad de habitantes, que en realidad no viven en esas ciudades.Según detectó la justicia, en la mayoría de los cambios de domicilio, las personas dan direcciones en las que no hay viviendas, sino que se trataría de terrenos baldíos. Las modificaciones, no solo desarticulan los planes poblacionales del Estado provincial y nacional, sino que además, las personas involucradas en estas maniobras estarían incurriendo en el delito de “falsedad ideológica de documento público”, que es sancionado con una pena “de hasta seis años de prisión”, resaltaron las fuentes.


Caso testigo


La punta de iceberg se observó con un caso de migración en Añelo.
Neuquén >
Como caso testigo, en una de las investigaciones por cambio de domicilio falso, encarada por la Justicia Federal, una mujer y dos policías fueron citados a declarar.Las pesquisas en la causa, que se encuentra en manos del Juez Federal Guillermo Labate, demostrarían que la vecina que vive en Neuquén capital denunció en la comisaría de Añelo haber cambiado allí su domicilio.Sin embargo, la justicia comprobó que en la dirección acusada por la investigada no existe vivienda alguna, sino que se trata de un terreno baldío.En la causa quedaron involucrados la mujer y dos policías, quienes se presentaron como testigos que acreditaban que la mujer estaba viviendo en Añelo.
CertificadoLas fuentes explicaron que “los cambios de domicilio se hacen con certificado policial, y para conseguirlos, hay que presentar la factura de un servicio y dos testigos que acrediten que la persona vive en la dirección denunciada”.“Con esta maniobra, los dos policías que salieron como testigos quedaron imputados en el delito de falsedad ideológica de documento público”, ya que dieron por cierta la versión de la mujer en el certificado realizado en la seccional, resaltaron.La maniobra realizada por la mujer, como en la mayoría de los casos detectados, fue implementada para pagar menos patente por su automóvil. Con esa modificación en su DNI, la mujer incurrió, por un lado en el delito de “falsedad ideológica de documento público”, y por otro, al certificar ese falso cambio de vivienda en el Registro Civil, en “falsedad física del documento público”.
Secuestro de drogas en Neuquén

Paquetes cada vez más pesados


Este año, en los allanamientos fueron incautados dosis de LSD (ácido lisérgico), y al menos 22 pastillas de éxtasis.


Entre las drogas de mayor acceso de parte de los adolescente, la marihuana es una constante que se registra año tras año.
Neuquén > En lo que va del año se secuestró en Neuquén más del doble de droga que en el mismo período de 2006. La cantidad de operativos realizados fueron menos de la mitad, en el mismo tiempo. Los datos muestran a las claras el incremento en el tamaño de los envíos de narcóticos hacia Neuquén, al igual que una mayor eficacia en el control del narcotráfico en la Provincia. Los quince kilogramos de marihuana y uno de cocaína incautados el 7 de septiembre último en esta capital, es una muestra de ese crecimiento en los envíos y la mayor eficacia de los controles. Sin embargo, según los datos estadísticos aportados por Toxicomanía, en los nueve meses de este año, fueron secuestrados un 46,89 por ciento más de cocaína y marihuana que en el mismo período del año pasado.En total, entre el primer día del año y el 25 de septiembre de 2007, la policía –bajo orden judicial-, secuestró 19,935 kilos de esas dos drogas, es decir, más de nueve kilos que los incautados a la misma fecha del año pasado.Se trata de casi 20 kilogramos de estupefacientes que ingresaron a lo largo de este año a la provincia para ser vendidos al menudeo, tal como demostró el operativo en el que la Justicia Federal incautó un embarque que llegó en el bolso de una mujer proveniente del Conurbano bonaerense, principal origen de envío de estupefacientes al interior del país. En los allanamientos derivados de ese secuestro, los efectivos policiales incautaron en la vivienda del presunto dealer, elementos de fraccionamiento para la venta de la droga en las calles de la ciudad.Otro de los detalles que surge de los operativos realizados en la Provincia, es que este año, en los allanamientos fueron incautados dosis de LSD (ácido lisérgico), y al menos 22 pastillas de éxtasis.La aparición de esas drogas en operativos realizados en la provincia dan cuenta de un incremento de los envíos de estupefacientes. Esa situación también asombró a los uniformados de Toxicomanía. El jefe de esa dirección explicó a este diario que a lo largo del año pudieron detectar distintas drogas ilegales –preponderantemente marihuana y cocaína- en poblaciones pequeñas y aisladas del interior provincial como Las Coloradas.

Los números

En una lectura comparativa de las estadísticas de la Dirección de Toxicomanía de la Policía de Neuquén, el incremento de secuestros pasó, entre enero y septiembre de este año comparado con el mismo período de 2006, de 10,589 kilos a 19,935, es decir, casi un 47 por ciento más.La desagregación de esos datos indica que en 2007 fueron incautados en solo 39 operativos policiales, 17,537 kilos de marihuana y 2,398 de cocaína.Entre enero y septiembre de 2006, en 93 operativos realizados por esa área de la Policía, fueron secuestrados 9,664 kilos de marihuana, y 985 gramos de cocaína. Los datos estadísticos indican que los operativos fueron más efectivos, ya que en los nueve meses de este año, la policía realizó 54 allanamientos menos que en los primeros nueve meses de 2006, aunque los resultados fueron mayores en cuanto a la interrupción de la circulación de drogas en las calles neuquinas.Respecto de los envíos de droga a toda la región, esos datos permiten observar que los se incrementaron en al menos un 47 por ciento.


Detenciones

En los cerca de cuarenta operativos realizados en lo que va del año, los uniformados detuvieron 53 personas, de las cuales sólo siete fueron mujeres. Por tráfico de cocaína fueron imputados 12 personas, nueve hombres y tres mujeres; mientras que por comerciar marihunana fueron detenidas 10 personas, siete varones y tres mujeres. La segunda parte del artículo 14 de la ley 23.737 (o ley de drogas) sancionada en 1989 dispone una pena de “un mes a dos años de prisión” para las personas que al ser detenidas tienen droga en su poder, pero que por la “escasa cantidad y demás circunstancias, surgiere inequívocamente que la tenencia de droga es para uso personal”.La mayor cantidad de los detenidos en 2007 fueron sancionados según esa normativa, no por comerciar marihuana o cocaína. En total, fueron demorados 24 hombres y una mujer por posesión de marihuana, y seis varones por tener cocaína en su poder. Por tenencia de cannabis para consumo fueron detenidos 17 hombres de entre 20 y 30 años, lo que indicaría que en esa franja de la población se encuentran la mayoría de los consumidores de ese alucinógeno.Por su parte, de los seis detenidos con clorhidrato de cocaína, cinco eran mayores de 30, y uno menor de edad.En el año 2006 -según los datos arrojados por las estadísticas de Toxicomanía-, fueron detenidas 107 personas en la provincia, de los cuales, 81 fueron demorados por posesión de estupefacientes. De ellos, 21 fueron menores de edad, y siete mujeres. Comparados con los resultados de los operativos realizados en lo que va de este año –que fueron 54 menos que en el año anterior-, en los que se detuvieron solo 31 personas por tener droga presuntamente para consumir, dan cuenta que la mayor cantidad de droga incautada se debe a la mayor efectividad en desarticular las redes del narcotráfico.


Los adolescentes y los accesos

Neuquén > “La droga ilegal a la que tienen más accesibilidad los adolescentes es la marihuana. Por las encuestas advertimos que acceden principalmente a esa droga en fiestas y recitales, pero como segundo lugar figuran los alrededores de la casa y el colegio”, explicó Elsa Acuña, responsable del Observatorio Provincial de Drogas y profesional del Servicio de Adicciones del Ministerio de Salud. Los datos compilados por el servicio del Hospital Provincial durante el año pasado fueron recibidos para tratamiento ambulatorio 5655 personas, mientras que 202 fueron internadas por cuadros agudos de abuso de drogas, y otras 73 fueron internados en el centro de Rehabilitación de Arroyito.Acuña resaltó que “el tema principal (de las adicciones tratadas en el Servicio) es el alcohol, y en los jóvenes la marihuana y la cocaína”, y explicó que la primera de las dos drogas ilegales, “se da fundamentalmente en los adolescentes más jóvenes”. Según destaca la última encuesta del Observatorio de Drogas, realizada sobre más de dos mil jóvenes de entre 13 y 17 años, concluye que cerca del 50 por ciento consumía alcohol, y que la edad de inicio para el consumo de esa droga legal y de tabaco (las de mayor incidencia en los adolescentes) fue de los 13 años.En cuanto al consumo de drogas ilegales, el seis por ciento de los encuestados reconoció haber consumido alguna (fundamentalmente marihuana) en el último mes. El 17 por ciento, aseguró que alguna vez en su vida probó alguna droga prohibida.

Pacientes

Si bien las estadísticas del organismo no discriminan las atenciones según se trate de personas ingresadas por orden judicial (como consecuencia de detenciones o de consumo en ámbitos como las cárceles), la profesional resaltó que “de las ocho camas que tenemos para internación por abuso de drogas, cinco son ocupadas por pacientes judicializados”. Asimismo, resaltó que “hay derivaciones constantes de pacientes desde la Jusiticia”.