martes, 18 de agosto de 2009

Entrevista a Rosa Bru

"Es más fácil bajar la imputabilidad que hacernos cargo de que estamos fallando"

A 16 años de la desaparición de Miguel, realizan una vigilia en la comisaría Novena

(Fotos: Julieta De Marziani)

¿Dónde está Miguel? La pregunta todavía retumba en la sociedad platense. Y sigue sin respuesta. Al cumplirse 16 años de la desaparición del estudiante de periodismo de 23 años, Miguel Bru –torturado hasta la muerte y desaparecido por policías de la comisaría Novena de La Plata en 1993–, su mamá Rosa Schonfeld de Bru, familiares y amigos realizarán hoy una vigilia frente a esa seccional para reclamar la aparición de su cuerpo. Comenzará a las 19 y se extenderá hasta la 1 de mañana, frente a la comisaría Novena, ubicada en 5 y 59, donde realizarán una serie de actividades (ver aparte).

En diálogo con Diagonales, Rosa recordó la búsqueda de su hijo y la fundación de la Asociación que lleva el nombre del estudiante desaparecido y con la que patrocinan a familias que han sido víctimas de asesinatos cometidos por policías. También apuntó a su trabajo con las nuevas víctimas: “Hoy sigue pasando”.

Miguel Bru estudiaba en la Escuela de Periodismo (hoy facultad) de la UNLP; cantaba en la banda de rock Chempes 69, y, sobre todo, adoraba a sus dos perros que lo acompañaban a todos lados, incluso a cursar. Ese 17 de agosto había ido a cuidar la casa de unos amigos en un campo camino a Magdalena. Nunca volvió. Sólo encontraron ropas y su bicicleta en la costa del río.

Cuando comenzaron a buscar a Miguel, Rosa no vinculaba la desaparición con la Policía. Lo primero que hizo fue hacer la denuncia.

–¿Cómo conecta la desaparición con la Policía?

–Los que hacen la conexión con la Policía son sus amigos. Ellos relacionan lo que venía ocurriendo en la casa: que había ido la policía, que Miguel los había denunciado por ese allanamiento ilegal, que lo hostigaban, que lo habían seguido.

–¿Cómo la acompañaron los amigos de Miguel?

–El rol más importante fue el de los compañeros de Miguel, los estudiantes de periodismo. Nosotros somos una familia común, que no teníamos militancia política y siempre nos preguntamos qué hubiera pasado si los amigos de Miguel no lo hubieran querido tanto.

También el periodismo jugó un rol clave: dos compañeros de facultad de Miguel publicaron la desaparición, y apuntaron a la policía en el diario Página/12.

Con el tiempo, empezaron a llegar los anónimos a la casa de los Bru y Rosa. Uno de ellos era de Celia Jiménez, hermana de Horacio Suazo, un detenido que había visto cómo torturaban a Miguel. “A tu hijo no lo querían matar, pero se les fue de palos. Ahora puedo contarlo porque mataron a mi hermano”, reveló Jiménez. Como Suazo, Mauro Martínez, testigo clave en el juicio, murió baleado por la policía y su crimen aún se investiga.


DESAPARECIDO. Miguel fue víctima de una Policía y una Justicia cómplice que funcionaba en democracia como en la dictadura. El primer juez en investigar el caso fue Amilcar Vara. A los dos años fue denunciado por la comisión por la aparición de Miguel Bru y separado de la causa. En 1996 fue destituido en un Jury, por irregularidades en 27 causas en las que estaba involucrados policías.

La investigación siguió a cargo del juez Ricardo Selagowski y en mayo de 1999 llegó el juicio. El testimonio de los detenidos que habían estado esa noche en la comisaría fueron clave. También el libro donde de guardia, donde el nombre de Miguel había sido borrado.

Los policías Justo José López y Walter Abrigo fueron condenados a prisión perpetua. El comisario Luis Ojeda y el suboficial Ramón Ceressetto (que fraguó el libro de guardia) fueron condenados a dos años de prisión de cumplimiento efectivo.

“Abrigo murió preso. López está en Sierra Chica. Ceressetto y Ojeda están libres. Sólo cumplieron con la sociedad. Pero sabían lo que pasaba en la comisaría. Nadie puede ignorar lo que pasaba ahí. Los que estuvieron sabían lo que pasaba. Nosotros denunciamos también al subcomisario Carmelo Forte, al oficial Ernesto Carrizo y los suboficiales Omar Visiconte y Julio Gómez Sánchez hijo. Pero eso quedó en la nada porque la fiscal entendió que no había vinculación. Todos siguieron prestando servicio, ascendieron, y nosotros hace 16 años que nos hacemos la misma pregunta: ¿Dónde está Miguel?”, dijo Rosa.


LA EXPERIENCIA. “Cuando todo esto empezó desconocía todo”, cuenta Rosa Bru que hoy está al frente de la Asociación Miguel Bru (ver aparte), que patrocina a los familiares de Daniel Migone, Maximiliano Días Subils, Darián Barzabal y Cristian Domínguez, asesinados por la policía en La Plata y Berisso. También otros casos de Isla Maciel y Lomas de Zamora.

–Con todos estos años de experiencia a cuestas ¿Cómo ve hoy la situación?

–Es diferente ahora a que cuando desapareció Miguel. Por ejemplo está el caso de Luciano Arruga (desaparecido en Lomas del Mirador). Es diferente porque la sociedad está pidiendo más seguridad. Cuando pasó lo de Arruga había pasado lo del florista de Susana Giménez. Cuando los familiares fueron a escarchar la comisaría ningún medio tomó la noticia.

–¿Lo que pasaba cuando toda su búsqueda empezó sigue ocurriendo?

–Hoy sigue pasando. Siguen secuestrando, habiendo robos en los que está involucrada la policía, y eso ahora no se dice.

–¿Cómo es hacer lo que hace la Asociación hoy?

–Por ahí te sentís, como los otros organismos de Derechos Humanos, que remás contra la corriente: cuando todos piden mano dura o bajar la imputabilidad, vos decís que hay que rescatar a los chicos y darle un plato de comida. Si creemos que un chico de 14 ó 15 ya no sirve, estamos muy mal. Son pibes que están en situación muy vulnerable. Hay que preguntarnos por qué los chicos se van de la casa, pero es más fácil pedir bajar la imputabilidad que hacernos cargo de que estamos fallando.

–¿Cambió la sociedad?

–Creo que antes había más reparo. Hoy algunos dicen: “hay que matarlos a todos”. No entiendo. Los chicos son una generación ¿Quieren hacer como la dictadura? No entiendo. Creo que el Estado está medio ausente. Necesitamos hacer algo que hoy quizá no se vea, porque es un cambio a futuro.


Un camino doloroso

Opinión de Jorge Jaunarena*

Miguel tenía 23 años, estudiaba periodismo en la Universidad de la Plata, apasionado de los animales y amante de la libertad, le gustaba mucho la música, tocar con su banda de rock, hacer amigos, ir a ver a Boca, jugar a la pelota, ir a las marchas, algunas materias de la facu, almorzar los domingos en familia...

Desde su desaparición, aquel 17 de agosto de 1993, sus familiares, amigos y compañeros comenzamos una lucha que sigue vigente hasta hoy. Este largo, difícil y doloroso camino, que es la búsqueda de verdad y justicia, fue recorrido con el apoyo incondicional de toda la comunidad universitaria, familiares de otras victimas, amigas y amigos. En este marco, en el año 2002 se creó la Asociación Miguel Bru, que desde su inicio y hasta la hoy trabaja en la continua defensa de los derechos humanos de las personas.

Luego de muchísimas marchas realizadas en reclamo de justicia, se sigue acompañando la causa, combatiendo el gatillo fácil y el encubrimiento policial y judicial. Luego de más de 50 rastrillajes o búsquedas con resultado negativo seguimos preguntando donde está y continuamos exigiendo una respuesta. En palabras de su mamá Rosa:"tener un lugar donde poder llevarle flores".

Hoy después de 16 años, el cuerpo de Miguel sigue sin aparecer. Continuamos exigiendo la aparición de nuestro compañero, torturado, asesinado y desparecido por personal de la Comisaría 9na de La Plata, además reclamamos el procesamiento penal del ex juez Amílcar Vara, destituido en un jury político en 1996 en el cual se le comprobó que encubrió a policías asesinos en 26 causas distintas, y también la investigación a los policías que estuvieron presentes en la Comisaría 9na. la noche del crimen.

Los invitamos a participar de la vigilia que realizará la Asociación Miguel Bru frente a la Comisaría Novena, conmemoración simbólica que se realiza todos los años para reclamar la aparición del cuerpo del estudiante de periodismo, preguntando: ¿Dónde Está Miguel? Y exigiendo: Juicio y castigo a todos los responsables.

*Compañero de facultad de Miguel